"Crónica de la pasarela de María Pinto"
SG1º JAIME SOTOMAYOR SOTO
Introducción
En nuestra Arma de Ingenieros, el trabajo que realiza el personal nos llena de orgullo, porque es un trabajo riguroso, eficaz y lleno de profesionalismo. Por ello, el propósito del presente artículo es dar a conocer las actividades precisas, únicas e históricas sobre los trabajos realizados por personal del arma para instalar una pasarela peatonal, en la comuna de María Pinto, ubicada en la provincia de Melipilla, Región Metropolitana.
Isla de Rojas es una aldea rural de no más de 100 habitantes, ubicada a 8 km. de María Pinto, conectada a esta localidad por una pasarela peatonal, la cual había sido arrastrada por las crecidas del estero Puangue.
Para mantener sus comunicaciones, los vecinos construyeron una transitoria y precaria pasarela de circunstancia sobre el estero, elaborada de un tronco de árbol y unas cuantas tablas sobre él, además, tenía un alambre utilizado como pasamanos para los peatones que obligadamente cruzaban a diario, con el peligro que ello involucraba. Esta pasarela fue reparada y acondicionada por personal militar, para mayor seguridad de cruce durante los trabajos.
Ante el clamor de los vecinos, la alcaldesa de María Pinto, solicitó una entrevista con el Secretario de Estudios de la Escuela de Ingenieros y expuso la necesidad de instalar una pasarela metálica para peatones sobre el estero Puangue, la cual había sido donada por una empresa constructora y se encontraba en un sitio eriazo.
RECONOCIMIENTO
En el mes de abril del 2008, se realizó un reconocimiento a la zona de construcción. Grande fue nuestro asombro cuando nos fuimos enterando que en el preciso lugar de construcción se habían instalado dos pasarelas y un puente colgante peatonal y que la causa de su destrucción no era más que la crecida del estero Puangue, durante los inviernos de cada año, ¡para no creerlo!
Mientras se reunían los antecedentes, don José, uno de los vecinos, quizás el más veterano y con derecho a opinar, decía que la pasarela desaparecía en invierno. Nada de alentadoras sus palabras, más aún, observando los restos de pasarelas y cables de acero que habían sufrido los embates de las crecidas del agua, mientras recorríamos las riveras del estero. Del mismo modo, estábamos asombrados como se cruzaba por la pasarela improvisada; mujeres ancianas, mujeres embarazadas, personas con bicicletas al hombro, escolares, coches con guaguas, personas con mercaderías etc.; toda una osadía para el cruce. La otra opción era un puente carretero que se ubicaba a unos 5.000 m y que aumentaban las distancias y retrasaban las actividades de los vecinos.
Tomada la resolución, se expone el proyecto y se da por aprobado el trabajo de construcción de la pasarela.
Nos desplazamos a la localidad de María Pinto y fuimos instalados en un complejo deportivo perteneciente al municipio. Desde allí comenzaríamos nuestro trabajo diario.
CONSTRUCCIÓN
El proyecto de construcción de la pasarela, involucraba elevar las orillas del estero por sobre los 4 m, a fin de evitar que las crecidas del agua se la llevaran, como había ocurrido anteriormente, además de trasladarla hasta el lugar donde sería instalada. Para lograr este cometido, debíamos construir gaviones con piedras extraídas desde una cantera distante unos 7 Km., para ello contábamos con un cargador frontal y dos camiones tolva, sin embargo, los gaviones fueron comprados a una empresa civil y trabajados por nuestro personal.
Esta tarea no fue fácil, ya que los programas de asignaturas no contemplan contenidos de trabajo con gaviones y nadie era dueño de la verdad en esta materia, sería la primera vez que lo haríamos y debíamos hacerlo bien.
Realizamos una autoinstrucción en el lugar de construcción y coordinamos los aspectos necesarios, con el personal para iniciar la faena. Con el correr de los días, fuimos adquiriendo experiencia y nuestra obra ya comenzaba a tomar forma.
Llevábamos dos semanas de trabajo con piedras, armando los gaviones uno por uno, nivelando y rellenando, piedra por piedra, incluso desarmando aquellos que no quedaban bien; con calor, con frío, con lluvia, con niebla; pero convencidos que debíamos dejarlos en muy buenas condiciones, para materializar el proyecto que habíamos comenzado.
Mientras se trabajaba en la colocación de los gaviones, un cabo dragoneante alumno operador de equipos de ingenieros, realizaba trabajos con el mini cargador bobcat, con el objeto de acondicionar los accesos de la pasarela, tales como rellenar con material de tierra y arena los espacios entre gaviones y despejar la maleza alta del área de trabajo.
Se removieron alrededor de 2.400 m3 de tierra y arena para rellenos y acondicionamientos de las orillas, considerando los terraplenes de acceso y más de 240 m3 de piedras utilizadas en los llenados de gaviones.
La segunda tarea, consistió en trasladar la pasarela unos 800 m hacia el lugar donde quedaría instalada y el municipio no contaba con maquinaria para realizarlo.
La pasarela no tenía indicaciones de peso ni resistencia y, como había sido donada al municipio, nadie conocía sus características, datos que como ingenieros nunca se deja de lado para nuestros cálculos.
Juntos comenzamos a realizar el trabajo de cálculo, mientras que el resto del personal continuaba con sus labores asignadas, unos trasladando piedras desde la cantera, otros construyendo los gaviones a cargos de sus respectivos comandantes de cuadrillas, etc.
Transcurrida una tarde completa, ya teníamos algo en concreto, solo faltaba medir algunos fierros que se encontraban enterrados, producto del largo período que llevaba la pasarela en ese lugar.
Con los antecedentes anteriores y la falta de medios para trasladar la pasarela, decidimos emplear los rodillos fijos y con fuerza humana comenzamos el traslado.
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