• Inicio
  • Alma Mater
  • Tradiciones
  • Galería
  • Noticias
PATRONO DE INGENIEROS MILITARES

 

San Fernando III

 

Fernando III, hijo de Alonso IX, rey de León y de Berenguela la "grande", fue rey de Castilla en 1217 y de León en 1230. De sus dos matrimonios tuvo trece hijos.
La historia del rey permitirá formarse una idea del por qué es el protector de la ingeniería militar.

Este rey de Castilla y de León, testificaría desde un principio, saber discurrir con ingenio las trazas y modos de obtener la victoria contra los moros afincados en la península ibérica por siglos. Dicho invasor llegado desde el norte de África no se había hecho notable solamente por sus artes bélicas, sino como un pueblo formado por hombres eminentemente instruidos, razón por la cual, el científico Dr. Desiderio Papp, expresó: "que la intervención de los árabes en los destinos de las ciencias es uno de los milagros de la historia".

De ahí que los descendientes del profeta Mahoma en su dilatada guerra santa, iban sembrando a la par su saber, omnisciencia que supo recoger Fernando III, rey que gustaba estar al lado de la ilustración del adversario, especialmente en lo referido a construcciones fortificadas, con el objeto de proveerse de un plan para atacar con éxito. De este modo, Fernando III se convirtió en un “poliorcetes” de la era cristiana. (poliorcete: uno de los generales de Alejandro Magno se le conoce por este nombre, que quiere decir en griego; tomador de ciudades. Justo Lipsio escribió su “Poliorceticón” técnica de sitiar o tomar plazas fuertes, o como se consideraba hasta el siglo XIX: arte de ingenieros).

Conocido como el "monarca castellano leones", fue educado cristianamente por su madre Berenguela. En 1219, contrae matrimonio con Beatriz, hija de Felipe de Suabia, rey de Alemania. La pareja real tuvo varios hijos, entre ellos, el sucesor y futuro Alonso X el Sabio (1221-1284).

A partir del año 1234, Fernando da inicio a sus esforzadas campañas para someter a los moros de España, objetivo supremo de su vida. Entonces, reconquista Quesada, Andújar, Baeza y otros lugares, alcanzando la vega de Granada. Para su cruzada de 1225 emplea técnicas mejoradas para asaltar plazas fortificadas apoderándose de Martos.

En 1232, Fernando planifica en Toledo la reanudación de sus operaciones militares, recomendando a sus soldados que sean generosos con los vencidos. Vence a los muslines en Guadalete y los expulsa de Ubeda. En 1234 promulga en Toledo y Burgos sabias leyes y reorganiza a sus fuerzas para posteriores objetivos. Asedia a la ciudad de Córdoba en 1236, la que se doblega constituyéndose una memorable proeza para Fernando III. Sin demora, demostrando sus conocimientos arquitectónicos, imparte las normas para modificar la gran mezquita mahometana en templo católico.
En 1237 se casa el Toledo, en segundas nupcias con Juana de Ponthieu, pariente de Luis IX Capeto (1214-1270), rey de Francia que sería canonizado en 1297 por Bonifacio III. En 1238 acude en auxilio de Córdova que se había sublevado. Conquista Cabra, Osuna, Marchena, Morón, Cazalla, Zafra, Procura, etc. Al caer enfermo entrega el mando a su hijo Alfonso, quien prosigue la guerra tomando en 1243 Murcia y sus aledaños. Restablecido Fernando II, reasume su puesto al frente de su ejército que conduce invicto por Andalucía hasta las puertas de Granada, ciudad que sitia.
Luego en 1245, se entrevista con su madre sin saber que sería el último encuentro materno, pues ella moriría poco después.

Granada se mantuvo incólume con su vigoroso rey Abenhamar, quien fue el último en caer ante los ejércitos cristianos en 1482 que terminó con la victoria final de los reyes católicos en 1492, fecha en que se abrieron las puertas no solo de Granada, sino del nuevo mundo.

Don Fernando III con su habitual sagacidad y luego de analizar la situación general de la geografía andaluza, dejó Granada y sitió astutamente a Jaén ubicada en el alto valle de Guadalquivir, desde donde se domina uno de los pasos transversales que a lo largo de la cuenca superior del Guadalbullón, conduce, a través de la cordillera Subbética, a la depresión penibética a Granada y como tenía previsto el rey de Castilla y León, capturó Jaén. De inmediato se transformó esta en la más importante plaza fuerte de la región a 519 metros de altura, base de primera magnitud para hacer peligrar el destino del rico reino granadino. Abenhamar comprendió que se encontraba al centro de una riesgosa encrucijada. Su resolución fue sutil, proclamó su vasallaje a Fernando III, quien le deja el reino a cambio de una pensión anual muy conveniente a su proyecto cumbre: conquistar Sevilla, donde gobernaban los almohades, rivales de Abenhamar. Este ofrece su ayuda armada al monarca cristiano a cambio de la ciudad de Alcalá de Guadaira. De este modo, las fuerzas "católico-moriscas" atacan y toman los poblados de Constantina, Guillén y Alcalá del Río, en una primera aproximación a la ciudad de la Giralda, una plaza fuerte difícil de atacar, pero no imposible para Fernando III que lo ha calculado todo.

En consecuencia, se pone en contacto con don Ramón de Bonifaz, de quien supo acerca de conocimientos náuticos adquiridos en el Cantábrico. Le encarga, en los inicios de 1247, la organización de una flota en los puertos de Viscaya y Guipuzcoa, la que debía operar coordinadamente con su ejército de tierra. Así, Fernando III asume la dirección general de la invasión a Sevilla. Bonifaz reunió 13 veleros y 5 galeras con numerosos remos construidos a expensas de la corona en los astilleros de Santander.
En los primeros días de agosto de ese año, Bonifaz derrota a los temporales y a la flota de saetías (embarcación latina de una sola cubierta usada durante la Edad Media en el Mediterráneo) y zabras (nave pequeña de unas 160 toneladas usada en las costas del Cantábrico en el medioevo.). Moras de AbuKabl, puso en evidencia las condiciones meritorias del jefe naval elegido talentosamente por Fernando III. Se remontó el Guadalquivir manteniendo un enlace con la caballería cristiana que operaba desde la margen izquierda, lo que permitió el paso de las fuerzas a la orilla derecha, cumpliendo órdenes que desde el cuartel general de Alcalá del río transmitía el rey. Así, debidamente protegidos los flancos, pudieron montar el ataque contra una barrera de barcas amarradas con gruesas cadenas. Un verdadero puente defensivo que unía el arrabal fortificado de Triana con Sevilla. Se esperó un día de viento y marea favorable, lo que sucedió el 3 de mayo de 1248, que coincidía con la "Adopción de la Cruz" en la flota. En tal fecha Bonifaz lanzó dos corpulentos carracas de carga con sus proas debidamente engrosadas, que chocaron violentamente con el obstáculo flotante, sufriendo una enorme brecha el segundo espolonazo dirigido por el propio Bonifaz. No obstante, los repetidos asaltos de fuerzas terrestres y náuticas fueron rechazados por los sarracenos al mando del rey Axataf por largos meses. Al final, sin socorro ni apoyo alguno, pese a las tentativas del Moro de Niebla, los extenuados defensores se rindieron el 23 de noviembre de 1248 a los castellanos-leoneses y sus aliados catalanes, aragoneses, navarros, portugueses y otros.

Esta operación semianfibia, en que las unidades de caballería e infantería cristianas se vieron protegidas y secundadas en el ataque a una plaza fuerte, por una flota, de acuerdo con la concepción táctico-técnica de Fernando III, lo llevó a crear una "fuerza naval" propia de la corona siendo, por lo tanto, el creador de la primera de todas las escuadras españolas que se rigió con ordenanzas estrictamente castrenses.
Fue así, como Fernando III, una vez instalado en Sevilla que ejercía predominio por una cultura y esplendor, capital de la segunda raza africana, encargó a Bonifaz la edificación de atarazanas donde se fabricasen sus buques (del árabe Al-dar-al-zanáa, casa de la construcción naval o astilleros. El emir de Córdoba Abbil-Rahman, fue le creador de la marina árabe de España y levantó la atarazana de Almería en el 773). Ellas se establecieron a orillas del Guadalquivir, en Sevilla y en el Arenal. Bonifaz limpió de estorbos el río para que barcos mercantes genoveses, pisanos, florentinos y catalanes pudieran entrar con toda seguridad en el pueblo hispalense.

Todas estas obras y medidas creativas de Fernando III, abrieron las puertas a un comercio provechoso y sostenido con los estados del Mediterráneo. Es admirable la capacidad múltiple de su intelecto, al afrontar tan disímiles tareas a la par con las operaciones militares liberadoras del poder Musulmán.

En 1239, fundó la universidad de Salamanca, situada en el reino de León, durante el reinado de Fernando III, esta universidad junto a las de París, Oxford y Bolonia constituyeron los cuatro centros de estudios superiores de mayor prestigio en Europa en la Edad Media.

Fernando III, como hombre ansioso por instruirse, recogía con verdadera avidez todo aquello que le permitiera ejercer sus facultades. De ahí que deba valorarse en su debida dimensión, el aporte Arábico-Español hecho en Europa a través de España, en lo militar y cultural. El rey Fernando III, que figura como uno de los más aplicados discípulos de la citada civilización, observó que el nervio del ejército musulmán era la caballería, en donde el combatiente más sobresaliente se llamaba "alférez". (Existen diversas opiniones etimológicas de esta voz. Parece venir del árabe: alféric, jinete se le aplicaba al caballero noble, al que se le honraba como portador del estandarte). Sus armas ofensivas que eran similares en uno y otro bando: espada, pica, lanza y arco, le impulsó a fijarse detalladamente cómo empleaban los moros dichos ingenios, a fin de conseguir el máximo provecho. A la par se preocupó de observar el comportamiento enemigo en los sitios de las plazas fuertes, así como en el uso del ariete y catapultas árabes.

También la marina de guerra islámica le mereció interés radical, lo cual se preocupó de buscar a un súbdito docto en el oficio náutico, como lo fue Bonifaz. Pudo, apreciar que los hijos de Mahoma se valían de ella para dominar el Mediterráneo, asegurando sus costas y protegiendo sus vías de comunicaciones. Y supo que al conductor naval de mayor jerarquía por sus conocimientos y experiencias en el mar, recibía el grado de amiralbahr, almirante, título que le dio a su vez a don Ramón de Bonifaz. Otro cargo naval de alta responsabilidad en la armada árabe, era el de caíd, capitán de navío.

En cuanto a la cultura, específicamente en lo que a ciencias se trata, Fernando III el Santo dejó en evidencia su inclinación por estas disciplinas de alto contenido ateneísta. Las pocas obras científicas del Medioevo eran consultadas por el rey, como por ejemplo: la "Aritmética mercantil" y "Astrolabio" de Maslama, nacido en Madrid, fundador de una escuela y traductor del planisferio de Ptolomeo; las teorías del genio matemático Bernazamh; por las cuales fue igualmente cautivado su hijo, futuro Alfonso X; el "Fuero juzgo" que hizo traducir para su estudio, etc. Se cree, asimismo, que leyó la "Mizan-al-Hikma" (Balanza de la sabiduría) de Al -Khazini, de la primera mitad del siglo XII, uno de los grandes físicos y "único representante de la ciencia árabe lo cual la mecánica le es deudora de algunos progresos" (Papp).
Fernando III, fue primo carnal de Luis IX de Francia, con quien se iguala en espíritu caballeresco, aunque le supera en el sentido empírico y en la adaptación de su política a las precisiones del momento. Suprimió los privilegios, pero al mismo tiempo otorgó fueros y robusteció la autoridad real.

Cuando preparaba una operación estratégica al más alto nivel: invasión de Marruecos en África, se agravó su mal de hidropesía. Esta enfermedad malogró el asestar de un golpe de gracia al morisma, ya que desde las costas de Marruecos, cuyo nombre arcaico fue Mauritania, denominada así por sus habitantes, los mauri o moros, habían atravesado los islámicos el estrecho de Gibraltar hacia la península ibérica. De ahí que para evitar nuevas incursiones al mando de señalados caudillos de las variadas dinastías: berberiscos, almorávides, almohades, benimerines y otros, era indispensable ocupar Marruecos.

Al sentir el sobresaliente monarca que su vida terrenal legaba a su fin, se despojó - en un gesto de humildad "de todas sus insignias y vanidades", enfrentando a la hora suprema como un simple ciudadano. Estando aún consciente, habló al príncipe Alfonso, su primogénito, en estos términos:

“Señor te dejo toda la tierra de la maracá que los moros, del rey Rodrigo de España ganado ovieron; en tu señorío finea toda: la una conquerida, la otra tributada. Si en este mismo estado en que te la dexo la sopieres guardar, eres tan buen rey como yo; y si de estos menguas, non eres tan bueno como yo”.

Murió el 30 de Mayo de 1254 en Sevilla, siendo inhumado en la capilla real de su imponente catedral. El Papa Clemente X, lo canonizó en 1671, siguiendo el proceso formal que empezó a exigirse en el siglo XII, ya que antes, en las primeras centurias, muchos santos fueron canonizados por aclamación popular. Por tanto aquellos no gozan de la infalibilidad que la iglesia ejerció después para incluir a una persona en la lista de los Santos.

Así pasó por la vida Fernando III el Santo, "uno de los grandes soberanos de todos los tiempos".

En cuanto al nombramiento de San Fernando como "Patrón de la Ingeniería Militar" se hicieron las diligencias para obtener por intermedio del Agregado de Defensa a la Embajada de España en Santiago de Chile, la información oficial acerca del origen de dicha designación que, en el Ejército de España es atribución inherente del Vicario General Castrense. (Según el Coronel de Ingenieros don José Almirante, la palabra “vicario” es de origen latino, vacarius, el que desempeñaba funciones de otro. En Tito Livio, Horacio y otros –añade- esta voz tiene acepciones puramente militar. Hoy (1868) el Vicario General del Ejército y Armada es el jefe superior del clero castrense, cargo desempeñado por el Patriarca de las Indias, procapellán y limosnero de S.M. En Chile, por un Breve  de 1910, San Píos X creó el Vicariato Castrense, al que le dio curso legal por ley de 1911, durante el gobierno de don Ramón Barros Luco.
Fernando III, Ingeniero y arquitecto, impulsó obras arquitectónicas y de ingeniería, inició las catedrales de Burgos, León, Toledo, etc. Edificios, fuertes, obras de arte. Además fundó la universidad de Valencia.

De esta manera, cuando se produjo el primer acto de nuestra independencia en 1810, hacia poco más de un lustro (quinquenio) que la ingeniería militar había heredado de la hispana al patrón San Fernando.

Fernando III, el "Santo", patrono de los Ingenieros de Armas y especialidad, celebra su fiesta el 30 de mayo, día de tránsito a la eternidad.

 

 

Zapadores

  • Dia del Arma de Ingenieros..
  • Pontón de la amistad.
  • Asado a la carretilla.
  • Himnos

    • Cancionero

    Patronímicos

    • General Juan Mackena O´Reilly
    • General de División Alberto Herrera Ladrón de Guevara.
    • General Diego Dublé Almeyda.
    • Teniente Coronel Ricardo Santa Cruz Vargas.
    • Subteniente Rafael Torreblanca Dolarea.
    • Mayor General Carol Urzúa Ibáñez.
    • General de División Arístides Martínez Cuadros.
    • Don Federico Stuven Olmos.
    • San Fernando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escuela de Ingenieros